Crónica de un maravilloso Viernes Santo


(Fotografías de Rafael González publicadas en El Almería)

Han pasado algunos días y ya el Viernes Santo ha quedado atrás. Todo ha pasado y, paradójicamente, no hay mucho tiempo para hacer balance y sí para comenzar a preparar las siguientes actividades. Pero, para ser justos, bien vale pararse un minuto y analizar la estación de penitencia del pasado Viernes Santo de 2010.

Atrás habían quedado los Viernes de la Soledad, el boletín de Cuaresma, el Vía Crucis del Cristo, el Septenario, la Exaltación, el Viernes de Dolores, el Santo Rosario al cerro de San Cristóbal, los ensayos, los montajes, los oficios..., y ya solo había ojos para salir a la calle.

Ya no había esa lógica preocupación por el tiempo, puesto que todo hacía apuntar que nos iba a respetar y los posibles miedos que nos infundió esa misma semana el viento se habían disipado al despertar el día. Parecía que las candelerías iban a poder fundir bien la cera.


Los Santos oficios del Viernes Santo comenzaron a las 18.00 horas. En la iglesia de Santiago no cabía ni un alfiler y muchos cofrades ya se encontraban allí, algunos incluso con el hábito de nazareno ya puesto. Pasadas las 19.30 la gente comenzó a salir del templo y comenzaron los preparativos: subir los bancos, colocar las insignias, distribuir los tramos, recoger las papeletas de sitio, etc. Mantillas, diputados, nazarenos, costaleros, ayudas externas, acólitos..., todos se encontraban en el interior de la iglesia y los nervios ante la inminente salida iban en aumento.


A las 20.45 el órgano de Santiago empezó a sonar, lo que facilitó la oración, el silencio y el respeto. Primero unas palabras de nuestro consiliario don Francisco Escámez, después nuestro hermano mayor don Luis Criado y para finalizar del diputado mayor de gobierno don Antonio Montellano dieron paso a la apertura de la puerta principal de Santiago y a la salida de la Cruz de Guía.

Dentro del templo se realizó la primera levantá del paso de la Virgen de la Soledad de manos de Juanjo Salvador, capitán del equipo Unicaja de voleibol, que estuvo acompañado por varios miembros de la plantilla y por el entrenador Carlos Carreño. Además, tuvimos la alegría de contar otro año más con la compañía de Miguel Ángel Corona que nos arropó en el interior del templo.


Una veintena de niños soleanos iniciaba el cortejo y tras ellos el tramo de penitentes de San Juan. Cierto es que es menor este tramo que el de la Virgen, pero también es cierto que este año han aumentado los dos, que se han tenido que pedir equipos a particulares puesto que los de la cofradía no han sido suficientes como otros años y que incluso se han tenido que pedir algunos cirios más ya que la demanda ha sido mucho mayor que otros años.

Tras la presidencia de San Juan, aparecía el misterio del Regreso del Sepulcro magistralmente dirigido por don Félix Donis y su equipo. Un andar largo, racheado, serio, levantás al cielo y mucha disposición a hacer las cosas bien. No hay palabras para agradecer a los costaleros, a Félix y su equipo y a la Hermandad de la Macarena su ayuda en este Viernes Santo.


El tramo de la Virgen lucía unas filas largas, juntas, serias, con todos los cirios encendidos y repletas de nazarenos. Un buen número de mantillas daban paso a la presidencia y al cuerpo de acólitos. Después el paso de la Virgen de la Soledad y tras él otra novedad, nuestro consiliario acompañado de seis acólitos cerrando el cortejo.

Las saetas nos acompañaron durante todo el recorrido: en la salida, en la plaza Marín, en Jovellamos, en Lope de Vega, en Arráez, en la plaza Masnou, en el Paseo y, sobre todo, en la entrada. La Hermandad agradece a los saeteros su compañía, su rezo cantado y su comprensión para que los pasos no estén siempre arriados durante las saetas y que la entrada no se haga interminable. Creo que este año se ha llegado a un justo consenso y equidad.


Repasemos algunas de las importantes novedades que se pudieron ver el pasado Viernes Santo. En primer lugar el horario. Se salió a las 21.00 horas, es decir, 45 minutos más tarde que el año pasado. Sin embargo, esos 45 minutos se fueron recuperando y se llegó a la Carrera Oficial a la misma hora que el año anterior. Más tarde, desde Ricardos a la iglesia de Santiago también se fue recortando. En definitiva, se pasó de 5 horas y media a 4 horas de desfile. Todo el mundo lo agradeció: nazarenos, mantillas, costaleros y público se complacieron de no encontrarse con parones interminables. Además, tanto la salida, como la llegada y todo el itinerario estuvo abarrotado de público que salieron a acompañar a su Señora por las calles de Almería.

El completo silencio fue otra variante importante. Y no solo porque no hubiese acompañamiento musical, sino por el carácter que el propio desfile fue transmitiendo a los asistentes. Silencio, seriedad, orden fueron haciendo que poco a poco el público fuese comprendiendo que no debía aplaudirse a una Madre que llora por la muerte de su Hijo y a sus amigos que acaban de darle sepultura. Todo esto también se completó por el dinamismo que llevaba el propio desfile.

Nuestro querido Paco Valdivia también aportó grandes novedades en cuanto a los arreglos florales de los dos pasos. El misterio del Regreso del Sepulcro abandonó las flores rojas que en estos dos últimos años han adornado su paso, y nuestro querido artista de la flor se decantó por un arreglo más realista, más natural y que presentaba auténticamente la vereda del camino por el que regresaban de enterrar a Jesús. También el exorno del paso de la Virgen había cambiado y se había apostado por más sencillez y más sobriedad en su colocación, haciendo que todo él fuese más fino.


Y qué decir de los capataces. Un buen golpe encima de la mesa es el que han dado Félix Miguel Donis, sus ayudantes y todos sus costaleros al demostrar su inmenso sentimiento cofrade, su gran disposición, su valía y su saber estar, amén de hacer una demostración a todos aquellos que desacertadamente los han criticado más de una vez. Unos verdaderos profesionales que saben adaptarse con nota a cualquier situación. Dentro de este apartado también ha sido muy importante el debut de Juanmi Fernández Viedma a cargo del martillo de la Virgen de la Soledad. Así, ayudado por sus hermanos José y Javi y Álvaro Blanes han conseguido sentar los frutos de una cuadrilla cofrade que demostró toda su valía el pasado Viernes Santo.


¡Qué bonita iba la Virgen de la Soledad con su nuevo pecherín! Desde que se colocara a la Virgen en el pasado el pasado Sábado de Pasión, muchos han sido los devotos que nos han mostrado su felicidad y entusiasmo ante tan lindo estreno que viene a completar el conjunto de manto y saya bordado en hilo de oro que posee la Virgen. Por supuesto, también queremos destacar el gran acierto que se ha tenido a la hora de vestir tanto a San Juan como a las imágenes secundarias, en especial las tres Marías.


Tras pasar por la Iglesia de San Pedro y rendir culto a Cristo Yacente, el cortejo continuó con el mismo ritmo hasta Santiago, intentando no relajarnos en ese último trayecto realizándolo en mucho menos tiempo que otros años. No olvidó realizar la lógica y sentida arriá en la plaza Flores, lugar en el que algunos exaltados quemaron la antigua imagen de la Virgen.

Tras varias saetas muy bien cantandas, el cortejo entró completamente en un templo en el que los hermanos continuaban con sus capirotes puestos. Se escucharon unas palabras por parte de nuestro consiliario y se dio por concluida la estación de penitencia. Este es un cambio importante también: la procesión comienza dentro del templo con las preces y los rezos protocolarios y termina cuando entra el paso de la Virgen.