Secundarias I

(Fotografía: Fernando Torres)

“Al caer la tarde vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, el cual era también discípulo de Jesús. Este fue a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le entregara. Tomando el cuerpo José, lo envolvió en una sábana limpia, y le puso en su propio sepulcro, que era nuevo y había hecho cavar en la roca; después corrió una piedra grande a la puerta del sepulcro, y se fue”.


Mateo 27, 57-60